• Vie. Jun 5th, 2026

Sindicalistas latinoamericanos analizan el contexto regional durante el 68o Congreso de la CSN en Quebec, Canada.

Pero es la cuestión del imperialismo estadounidense la que ocupa un lugar destacado en la discusión. “Como mexicanos, el tema de la soberanía nacional está en el centro de nuestras preocupaciones”, explica el delegado del Frente Auténtico del Trabajo, Benedicto Martínez Orozco.

Los tres invitados internacionales provienen de países que han sido independientes durante varios siglos, pero su preocupación es la capacidad efectiva de sus naciones para gobernarse sin interferencias extranjeras. Al igual que el “punto Godwin” de la política contemporánea, la cuestión de Trump surge muy rápidamente en la discusión.

Frecuentemente percibida como el patio trasero de Estados Unidos y perteneciente a la zona natural de influencia del país, América Latina ha sido con demasiada frecuencia escenario de golpes de Estado cuyos hilos fueron tirados desde Washington.

Iván González Alvarado, venezolano de origen y delegado de la Confederación sindical de trabajadores y trabajadoras de las Américas, se preocupa principalmente por este imperialismo, pero, como militante, es la navegación política de los sindicatos la que lo habita.

Para los tres invitados, el clima político actual es tal que puede ser fácil perder de vista lo que representan los sindicatos: defender a los trabajadores, en todos los frentes. Aunque participan en la justa política a un nivel más importante que las federaciones de Quebec —el apoyo a candidatos o partidos políticos no es raro—, insisten en la importancia de permanecer independientes y no convertirse en el aparato de un partido político, por ejemplo.

Los tres invitados pueden contar con gobiernos de izquierdas en sus respectivos países de residencia: la Confederación de Trabajadores de América tiene su sede en Uruguay. Insisten en la importancia de que la sociedad civil esté presente para apoyar y justificar las reformas criticadas por la derecha. Al mismo tiempo, añaden que también deben ser capaces de hacer críticas constructivas a ciertos proyectos de ley, sin llegar a pedir la sustitución de los distintos gobiernos progresistas que siguen siendo sus aliados naturales.

Las confederaciones sindicales tienen la ventaja de poder mantenerse por encima de la lucha partidista y examinar los asuntos políticos a largo plazo. Para los tres invitados que vinieron a forjar solidaridad, esta es la mejor manera de defender a los trabajadores de los ataques de la extrema derecha, cuyo avance parece no conocer fronteras.

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